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¿Qué son los jammers y por qué amenazan al transporte de carga en México?

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Los inhibidores de señal, también conocidos como jammers, son dispositivos capaces de bloquear o interferir señales de comunicación como GPS, radiofrecuencia, telefonía celular o Wi-Fi. En términos simples, funcionan emitiendo ondas en la misma banda de frecuencia que los equipos que buscan inutilizar, lo que genera una interferencia artificial que impide que estos dispositivos operen con normalidad. Esta tecnología, aunque nació con fines militares, hoy tiene aplicaciones legítimas y también usos delictivos, especialmente en el transporte terrestre. Su presencia puede comprometer la seguridad de una unidad, la continuidad operativa e incluso el rastreo satelital. Por eso, muchas empresas complementan sus estrategias con herramientas como el monitoreo activo, que ayuda a identificar comportamientos anómalos.

En México, los inhibidores de señal han cobrado relevancia debido al incremento de robos al autotransporte de carga. Aunque existe una legislación que prohíbe su fabricación, comercialización y uso sin autorización, su disponibilidad en el mercado informal sigue siendo alarmante. 

 

seguro de carga

 

¿Qué son los jammers y cómo funcionan?

Los inhibidores de señal son equipos electrónicos diseñados para interrumpir comunicaciones inalámbricas. Su principio de operación consiste en emitir una señal más fuerte o más ruidosa que la original, lo que satura la banda de frecuencia y evita que los dispositivos reciban o transmitan datos.

En su origen, estos dispositivos se desarrollaron para propósitos militares. Durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, Estados Unidos creó un inhibidor llamado “Alfombra”, capaz de anular los radares enemigos mediante osciladores y amplificadores de alta frecuencia. Desde entonces, su tecnología ha evolucionado al punto de que hoy existen modelos portátiles, de amplio alcance o incluso diseñados para bloquear múltiples señales al mismo tiempo.

Los jammers se clasifican según el tipo de señal que interfieren:

  • Inhibidores de telefonía móvil. Bloquean las comunicaciones en redes 2G, 3G, 4G y 5G.
  • Inhibidores de GPS. Impiden que los dispositivos reciban información de ubicación.
  • Inhibidores de Wi-Fi. Interfieren las bandas de 2.4 y 5 GHz, cortando el acceso a redes inalámbricas.
  • Inhibidores de Bluetooth. Afectan dispositivos de corto alcance, como audífonos, sensores o controles.
  • Inhibidores de radiofrecuencia (RF). Cubren señales más amplias, incluidas AM y FM.
  • Inhibidores de RFID. Afectan sistemas de acceso, tarjetas inteligentes o etiquetas de inventario.

 

Existen también dispositivos de banda ancha capaces de bloquear múltiples frecuencias simultáneamente, lo que los hace especialmente problemáticos en el transporte de carga, pues pueden interrumpir GPS, celular y radio en un solo impulso.

Aunque los jammers suelen relacionarse con actividades ilícitas, también cumplen funciones positivas cuando se emplean con autorización:

  • Centros penitenciarios. Impiden comunicaciones no autorizadas desde el interior.
  • Instalaciones gubernamentales o militares. Ofrecen protección contra drones, espionaje y filtración de información.
  • Edificios sensibles. Limitan el uso de celulares en bancos, tribunales o zonas de riesgo.
  • Reuniones de alto nivel. Aseguran la confidencialidad en sesiones privadas.
  • Áreas industriales. Previenen intrusiones por radiofrecuencia o alteraciones electrónicas.

 

Sin embargo, su uso fuera de estos entornos regulados es considerado ilegal en muchos países, incluido México.

 

¿Sabes cuáles son las principales normativas de ciberseguridad para el transporte de carga? Aquí te lo contamos

 

Contexto, riesgos y realidad operativa

México enfrenta un problema creciente: el uso ilegal de jammers por parte de grupos delictivos para robar unidades de carga. A pesar de que desde 2021 la llamada “Ley Anti-Jammer” prohíbe explícitamente su fabricación, venta, compra y uso, la regulación ha sido insuficiente.

La reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión establece que comercializar o utilizar inhibidores sin autorización es un delito federal con penas de hasta 15 años de prisión. Sin embargo, en la práctica, su cumplimiento es casi nulo.

Un recorrido por plataformas de comercio electrónico muestra que estos dispositivos siguen a la venta con nombres disfrazados como “equipos de privacidad vehicular” o “bloqueadores para flotillas”. Esto facilita su acceso a grupos criminales que los emplean para desactivar:

  • Sistemas GPS del tractocamión.
  • Comunicación celular del operador.
  • Radios de coordinación interna.

 

La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) estima que más del 85% de los robos violentos al transporte involucran un inhibidor de señal. Su uso no solo afecta la localización de la unidad, sino también la reacción ante emergencias, ya que el operador queda incomunicado y la empresa pierde visibilidad del trayecto.

Asimismo, el sector de carga es mayormente vulnerable a este tipo de dispositivos, ya que depende en gran medida de tecnologías inalámbricas como:

  • GPS para rastreo.
  • Redes celulares para comunicación operador–empresa.
  • Sistemas RFID para control de acceso.
  • Sensores telemáticos para medir temperatura, combustible o desempeño del motor.

 

Un inhibidor de señal puede inutilizar estos sistemas de un solo golpe, lo que deja al camión “ciego” y “mudo”. 

 

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Impacto de los inhibidores de señal en el transporte de carga

El uso ilegal de jammers afecta múltiples dimensiones de la operación logística y puede desencadenar las siguientes consecuencias:

1. Riesgos operativos

Un inhibidor puede bloquear la ubicación del camión, impedir la comunicación con el centro de control y deshabilitar sistemas telemáticos críticos. Lo anterior deja a las empresas sin información en tiempo real y complica la toma de decisiones durante emergencias.

2. Incremento en la inseguridad

La delincuencia utiliza jammers para realizar:

  • Robo completo de unidades. El vehículo desaparece al salir de cobertura digital.
  • Robo parcial (patio o carretera). Interrumpen la comunicación mientras ordeñan combustible o descargan parte de la carga.
  • Secuestro del operador. Al incomunicarlo, eliminan la posibilidad de pedir apoyo o activar botones de pánico.

3. Impacto económico

El uso de inhibidores también genera pérdidas en mercancías y activos, costos de recuperación de unidad e interrupciones en la cadena de suministro y retrasos. En sectores como el farmacéutico, electrónico o automotriz, donde la mercancía es altamente valiosa, una sola unidad perdida puede representar pérdidas millonarias.

 

En conclusión, los jammers representan una amenaza real para el transporte de carga en México y otros países donde el robo al autotransporte es un problema creciente. Aunque la tecnología tiene usos legítimos en ámbitos de seguridad y protección, su utilización ilegal ha puesto en jaque a transportistas, operadores y empresas que dependen del rastreo constante para garantizar la entrega segura de mercancías.

 

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Fuente: Ubiqo

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