En términos sencillos, el backhaul (o “viaje de retorno”) consiste en planificar las rutas de transporte de modo que el vehículo regrese con carga al punto de origen o realice entregas adicionales en su trayecto de vuelta. En lugar de mover aire, aprovechas cada kilómetro para generar ingresos, reducir costos operativos y minimizar el impacto ambiental.
No obstante, implementar esta técnica requiere una precisión milimétrica. Por ello, integrar el servicio de monitoreo activo es vital, ya que te permite tener visibilidad total sobre la ubicación y el estado de la carga en tiempo real, garantizando que el viaje de vuelta sea tan seguro y eficiente como el de ida. A continuación, exploramos cómo esta práctica está transformando el sector.
El impacto económico y ambiental del backhaul
El backhaul es el pilar de lo que hoy conocemos como logística verde. Un caso emblemático de éxito es la colaboración entre Walmart México y Centroamérica y Unilever. Ambas compañías decidieron compartir camiones en rutas afines para evitar que los vehículos regresaran vacíos. Los resultados hablan por sí solos: este proyecto evitó la emisión de 830 toneladas de dióxido de carbono entre los 3 años de su implementación.
Es así que cuando logras que un camión regrese cargado, los beneficios se multiplican:
- Reducción directa de costos. Ahorras en combustible, peajes y mantenimiento al diluir los gastos operativos entre más carga transportada.
- Optimización de recursos humanos. El tiempo de los conductores se aprovecha al máximo, mejorando la rentabilidad por hora trabajada.
- Apertura de nuevas vías de negocio. Al tener rutas de retorno establecidas, puedes captar clientes en zonas donde antes no eras competitivo.
- Cumplimiento de metas ESG. Con el sector de transporte a nivel mundial buscando reducir el 90% de las emisiones para 2050, este modelo se posiciona como la herramienta más viable para alcanzar estos objetivos globales.
Adicionalmente, como dato clave, se estima que en trayectos de larga distancia, el transporte por carretera representa el 80% del movimiento de mercancías. Optimizar el retorno es, por tanto, la forma más rápida de impactar positivamente en el balance financiero y ecológico.
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Estrategias para aplicar este modelo según tu tipo de flota
Para que puedas implementar el backhaul con éxito, el enfoque varía dependiendo de si cuentas con activos propios o subcontratas el servicio. La planificación es el “cerebro” detrás de la operación y la clave está en sistemas que planifiquen automáticamente el mejor camión para cada carga.
Si cuentas con flota propia, la complejidad aumenta, pero también el control sobre el beneficio. Debes considerar:
- Sincronización de fechas. Conocer la fecha exacta de descarga para coordinar la recolección inmediata del siguiente lote.
- Geolocalización de proveedores. Identificar qué proveedores o clientes con devoluciones (logística inversa) se encuentran en la ruta de regreso sin desviarse significativamente.
- Colaboración interdepartamental. Compras, ventas y producción deben compartir información en tiempo real para saber qué insumos o productos necesitan ser retornados.
En cambio, si subcontratas el transporte, trasladas la responsabilidad operativa al transportista, pero negocias el beneficio financiero:
- Negociación de tarifas. Lo habitual es negociar un descuento de entre el 20% y 25% sobre la tarifa del viaje de vuelta.
- Importaciones. Si se trata de contenedores de importación, la reducción de la tarifa podría llegar hasta el 50% si logras coordinar el llenado del contenedor para su regreso al puerto.
Para entenderlo mejor, te presentamos la siguiente tabla comparativa de beneficios según tu modelo operativo:
| Factor | Flota propia | Flota subcontratada |
| Margen de ganancia | Máximo (ahorro directo en gastos operativos) | Moderado (vía negociación de tarifas) |
| Complejidad administrativa | Alta (requiere software de gestión) | Baja (se traslada al tercero) |
| Control de riesgos | Total | Compartido |
| Flexibilidad de rutas | Alta (tú decides los puntos de carga) | Limitada a la red del transportista |
Desafíos tecnológicos y obstáculos en el mercado global
A pesar de sus bondades, el backhauling no está exento de retos y el principal de ellos es el desequilibrio comercial. Por ejemplo, existen regiones que producen mucho más de lo que consumen, lo que genera un flujo unidireccional de mercancías difícil de compensar. En el ámbito marítimo, esto se vio agravado durante la pandemia, cuando miles de contenedores quedaron abandonados en las costas norteamericanas porque no era rentable enviarlos vacíos de vuelta a Asia.
Para superar estas barreras, la tecnología es tu mejor aliada. El uso de software de gestión de flotas, rastreo satelital y plataformas permite visibilizar espacios disponibles que antes eran invisibles.
Para visualizar mejor cómo se estructura este proceso, considera el siguiente flujo:
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Asimismo, la inversión en motores de última generación y semirremolques aligerados (que pueden pesar hasta 2,000 kilogramos menos) complementa este método, ya que permiten cargar más mercancía con el mismo consumo energético.
En conclusión, implementar el backhaul es una declaración de eficiencia y responsabilidad empresarial. Al transformar los “kilómetros en vacío” en “kilómetros que generan ingresos”, no solo proteges tus márgenes de utilidad frente a la volatilidad del precio del combustible, sino que también respondes a la creciente demanda de los consumidores por prácticas comerciales sostenibles.
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Fuente: BBVA